Domingo 05 de julio de 2026 |
Publicado a las
01:18 | Actualizado a las 01:18
Hantavirus: convivir con la realidad en medio del riesgo
Hantavirus: convivir con la realidad en medio del riesgo
Las noticias recientes sobre casos de hantavirus que han provocado la muerte de varias personas han generado una profunda inquietud en la Región de Los Ríos. Si bien esta enfermedad ha sido estudiada por décadas y no constituye una novedad, es urgente aprender a reconocer el riesgo real, comprender sus formas de contagio y fortalecer las medidas preventivas. Solo así podremos mantenernos alertas ante una patología grave que puede tener consecuencias fatales.
El hantavirus es una enfermedad zoonótica (transmisible de animales a humanos) endémica en nuestra región. Afecta principalmente a zonas rurales o periurbanas con vegetación nativa, hábitat del ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus). Este roedor silvestre es el reservorio del Virus Andes, una cepa presente en el Cono Sur de América que provoca en el ser humano un síndrome cardiorrespiratorio grave de alta letalidad.
El ratón portador libera el virus a través de todas sus secreciones: orina, heces y saliva. En ambientes cerrados y oscuros, el virus puede permanecer suspendido en el aire de forma infectante hasta por 48 horas. Por el contrario, la radiación ultravioleta de la luz solar lo elimina en apenas 30 minutos. Las personas pueden contagiarse por vía respiratoria, por contacto con heridas o mucosa ocular, y por vía oral. Si existe un contacto íntimo y/o prolongado, el virus también puede transmitirse de persona a persona. Esto puede provocar brotes localizados, como los ocurridos en Corral (2011) con 5 enfermos y 2 fallecidos; en Epuyén, Argentina (verano 2018-2019) con 34 contagios y 12 muertes; o la reciente situación epidemiológica del transatlántico MV Hondius (abril-mayo de 2026), que a la fecha registra 11 casos confirmados y 3 personas fallecidas.
Al no existir vacunas para esta patología que daña de manera grave al ser humano, la prevención es la mejor herramienta:
- No ingresar a ambientes boscosos con mucho follaje que impida la iluminación natural, al acampar hacerlo en lugares autorizados, controlados y abiertos.
- Ventilar por media hora previo al ingreso a bodegas y cabañas que han permanecido cerradas.
- Si almacena alimentos, sellar y proteger las puertas y ventanas para evitar el ingreso de roedores y contar con un buen manejo de desechos (basura)
- Mantener el pasto corto 30 metros en torno a casa y bodegas, para alejar a los roedores.
- Proteger y no dañar a los predadores naturales que son controladores de las poblaciones de roedores (búhos, huiñas, zorros y serpientes)
- Utilizar elementos de protección al momento de hacer limpieza, manejo de roedores muertos y sus fecas. Antiparras, Mascarilla N-95 o N-100, guantes de hule o nitrilo, etc.
- Desinfectar las superficies y elementos contaminados (roedores muertos, fecas y utensilios) con una solución de clorada (2 cucharadas soperas de cloro líquido en 1 litro de agua).
Abordar esta problemática exige adoptar de manera urgente el enfoque de Una Salud (One Health), una estrategia global que reconoce que la salud humana, la sanidad animal y el estado de los ecosistemas están interconectados. El avance del hantavirus no es un evento aislado, sino el resultado directo de la alteración de los hábitats y degradación ambiental. Este desafío requiere el trabajo coordinado entre la medicina humana, la ciencia veterinaria y la gestión ambiental.
*Agradecimiento por su aporte al médico veterinario Roberto Wiegand, consejero de Colmevet de la Región de Los Ríos y funcionario en retiro del Depto. de Zoonosis de la Seremi de Salud.






