Valdivia: Crecer con sentido en una ciudad de humedales

Valdivia: Crecer con sentido en una ciudad de humedales

Valdivia: Crecer con sentido en una ciudad de humedales
Imagen de archivo: Humedal Angachilla
Valdivia: Crecer con sentido en una ciudad de humedales
Imagen de archivo: Humedal Angachilla

Publicado por: Jorge Alvial Pantoja

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En Valdivia ha surgido nuevamente, sea por falta de información o de gestión, el debate entre la necesidad de construir nuevas viviendas y la protección del medioambiente, un debate extemporáneo, pero que está lejos de ser sólo teórico.

La ciudad enfrenta una creciente demanda habitacional, y al mismo tiempo se ha impuesto el propósito de resguardar uno de los ecosistemas urbanos más valiosos del país, caracterizado por su red de ríos, humedales y biodiversidad única.

Esta tensión no debe entenderse como un conflicto inevitable, por el contrario, representa una oportunidad para hacer las cosas mejor y proyectar un modelo de desarrollo urbano que esté a la altura de las particularidades de Valdivia.

La presión por suelo urbano es evidente. El crecimiento de la ciudad, el aumento de la población y las dificultades de acceso a la vivienda han generado una expansión que muchas veces se acerca —o incluso invade— a zonas ambientalmente sensibles. En una ciudad como Valdivia, donde los humedales cumplen funciones claves en la regulación hídrica, la biodiversidad y la mitigación de riesgos, no es un tema menor.

Aquí radica el desafío central: no se trata de frenar la construcción de viviendas, sino de orientar el crecimiento urbano de manera inteligente.

En primer lugar, Valdivia requiere fortalecer su planificación territorial. La protección efectiva de los humedales urbanos —muchos de ellos reconocidos bajo la Ley de Humedales— debe ser un criterio estructural en la definición del uso de suelo. Esto implica establecer límites claros al crecimiento en zonas de alto valor ecológico y, al mismo tiempo, promover la densificación en sectores consolidados de la ciudad.

En segundo lugar, es clave avanzar en soluciones habitacionales que dialoguen con el entorno. Aquí se requieren diseños adaptados a la humedad, al régimen de lluvias y a la cercanía con cuerpos de agua, incorporando criterios de eficiencia energética, manejo de aguas lluvias y respeto por el paisaje natural.

También es necesario mejorar la disponibilidad de suelo urbano bien localizado, en tal sentido debe haber apoyo del sector privado, puesto que muchas veces los proyectos habitacionales se desarrollan en áreas periféricas, alejadas de servicios y oportunidades, lo que profundiza la segregación. Una política activa de gestión de suelo permite acercar la vivienda a la infraestructura, empleo y conectividad.

Pero hay un punto aún más profundo: en Valdivia, el medioambiente no es un accesorio, es parte esencial de la calidad de vida. Los ríos, humedales y áreas verdes no solo configuran el paisaje, sino que definen la forma en que sus habitantes viven y se relacionan con su entorno, el verdadero desarrollo no puede construirse a costa de perder esa identidad.

En ciudades como Valdivia, se puede demostrar que crecimiento y conservación pueden construir un futuro verdaderamente habitable, bajos acciones que deben realizarse de manera conjunta y con colaboración entre el sector público y el sector privado, para ello es relevante la institucionalidad, tanto de los gobiernos locales, los servicios del estado y por supuesto el sector privado en alianza con los comités de vivienda, a fin de transformar un aparente problema en una valiosa oportunidad.

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