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Social Miércoles 11 de Septiembre de 2019 | Publicado a las 02:41 | Actualizado a las 02:44

Dictadura: Las incógnitas que dejó la única desaparición registrada de una mujer en Los Ríos

Publicado por: Camila Oportus
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Bernarda Vera Contardo

Fue un 10 de octubre de 1973, cuando Bernarda Rosalba Vera Contardo fue vista por última vez en Trafún, presumiéndose su ejecución en el puente Villarrica, sobre el Río Toltén. Desde ese entonces permanece desaparecida, y cercanos afirman, que para ellos, la búsqueda no ha finalizado.

Es al interior del Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación -conocido como Informe Rettig- donde se detalla la detención de Bernarda Vera, quien tenía 27 años al momento de su desaparición, casada y con una hija, se desempeñaba como profesora de la escuela de Puerto Fuy, militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) e integraba el Movimiento Campesino Revolucionario (MCR).

Según el documento Bernarda Vera fue detenida en Trafún. Fueron testigos los que relataron que ella se ocultaba en algún lugar del Complejo Maderero Panguipulli, ya que era buscada intensamente por militares de la época.

¿El motivo de su detención? Familiares habrían sido informados de que fue condenada a muerte en rebeldía, por haber participado del asalto al Retén Neltume.

Para conocer un poco más acerca de la historia y lo sucedido con Bernarda Vera Contardo, RioenLinea conversó con Ida Sepúlveda y Anita Durán, ambas con vinculación directa e indirecta de la profesora, quien registra como la única mujer desaparecida en la Región de Los Ríos, durante el periodo de la Dictadura Cívico-Militar.

El relato de Anita Durán comienza destacando que Bernarda llegó a la zona, buscando trabajo a esa zona de Panguipulli y compartiendo con mujeres en el MIR. Vivió en la casa de su tía y se desarrolló como profesora en la escuela de Puerto Fuy.

Según cuenta Durán, cuando sucedió el Golpe de Estado, el MIR junto a su militancia se reunieron para hacer el asalto al Retén de Neltume. La gente se fue por la parte trasera de Neltume, que da hacia al frente de lo que antiguamente era el recinto, y se produce un enfrentamiento.

Lo anterior -según lo comentado por Durán- generó que el día 12 de septiembre las personas se replegaran en la montaña, y luego de eso llegó la ofensiva militar a Neltume.

En dicho asalto participó Bernarda y a la mañana siguiente, cuando la gente comenzó a replegarse “ella pasó por la casa de mi tía, por lo que se sabe que el día 12 de septiembre estuvo acá, y luego se fue rumbo a Pilmaiquén. Ahí es donde mi tía no la vio nunca más“, asegura Durán.

En el mismo sentido, la Presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Ejecutados Políticos de Valdivia, Ida Sepúlveda, a través de su relato cuenta que conoció a Bernarda Vera, cuando comenzaron a llegar militantes del MIR a Neltume.

En el año 1992 Ida conoció a Claudia (hija de Bernarda), juntas buscaron testimonios para saber sobre el caso. Así se enteraron que tras el ataque al Retén Neltume, la profesora se encontraba arrancando cuando llegó hasta la casa de una familia de apellido Palma, donde uno de los hijos le pasó una manta para que se cobijara. “Para mí la búsqueda de Bernarda no ha terminado”, precisa Sepúlveda en su relato.

“A los años después, cuando recuperé el inmueble que ahora se llama Casa de la Memoria, llegó un amigo desde Argentina, que también fue detenido con Bernardita, me contó que a ella la llevaron los militares al Retén de Liquiñe, a eso de las 4:00 AM, y el estaba seguro que era ella. Dijo que la torturaron, abusaron de ella, hicieron lo que quisieron y que al amanecer no escuchó más de ella”, precisó Sepúlveda.

“Respecto de los restos de ella no sé que habrá pasado, porque estuve revisando el caso Liquiñe y realmente no hay nada. Yo creo que los militares los hicieron desaparecer, la enterraron clandestinamente o no sé donde la dejarían”, puntualizó.

Según lo que contó Ida Sepúlveda y Anita Durán hay quienes comentan que Bernarda estaría en Brasil o en Argentina, lo que niegan categóricamente, debido a que -según relató Sepúlveda-, ella hubiese vuelto por su hija.

  • Testimonio de una mujer que fue víctima de golpes y abusos en 1973

Si bien el caso de Bernarda Vera es el único registrado de una mujer detenida desaparecida en la región, la Comisión Valech realiza una mención en su interior respecto de violencia sexual y de abusos hacia otras mujeres, dando cuenta de la represión femenina en la época.

El siguiente relato es de una mujer, sin identificar, detenida en septiembre de 1973, en dependencias del Ejército donde operaba el Servicio de Inteligencia Militar en Valdivia.

“…por el golpe del 73 por alcance de apellido los señores militares y Carabineros destruyeron nuestra familia. Desde el 73 jamás hemos sido felices, ya que yo fui detenida, o sea presa, torturada por un periodo de 6 meses por reclamar. La injusticia y crimen que habían cometido los militares de Valdivia, juntos con los Carabineros”, detalla el documento.

“Ellos han destruido toda nuestra familia, quedando sin hermanos y sin padres, ya que con los golpes que le dieron a mi padre por defender a mi hermano y decir que nosotros [no correspondíamos a la familia de quienes se buscaba], por decir la verdad, le dieron muchos golpes, que en mi pobre papá perdió su mente y estuvo muchos años en la Casa de Orate, o sea en el manicomio en Valdivia, como al igual a mi me detuvieron con mi hermano mayor […] con él yo fui a Santiago a dar cuenta.”, continúa.

“Con mi ignorancia, fuimos a contarles, lo que habían hecho los militares en Valdivia con nuestra familia; los escucharon, cuando ahí mismo los tomaron a punta de culatazos por la cara y por el cuerpo y patadas les pegaban a los dos, y también me pegaban como si yo hubiese sido hombre, me pegaron sin compasión incluso hasta por los senos, yo tengo todo mi cuerpo con las marcas del 73”, afirma.

“Mi cuerpo está todo cortado, mis tobillos fracturados, mis manos fracturadas, mis rodillas todas cortadas y tengo el hombro de mi brazo derecho, la clavícula fracturada, y tengo los párpados, rotos, cortados, porque los militares, cuando me detuvieron nos pegaron mucho […] Ellos iban a matar a toda mi familia yo les suplicaba, les pedía de rodilla que no les hagan tanto daño, nosotros no teníamos ni idea, el por qué nos hacían tanto daño, nunca hemos estado en política, nunca habíamos estado detenidos, nadie de nuestra familia”, precisa.

“…Siento un cosquilleo en mi cuerpo, el cual iba en aumento y sentía dolores y los músculos se me contraían, me mordía la lengua, sangraba, el corazón como que se detenía y luego taquicardia. Me desmayé, me hicieron reaccionar a golpes, otra descarga y así creo perdí la noción de las voces y me desmayé. Desperté tirada sobre paja en la pieza grande, tenía náuseas, me dolía todo, sentía olor y sabor a sangre en mi boca y un sabor como a metal. Escucho que llega un tipo y me pone un estetoscopio, y luego le dice a otro: ¡Basta por hoy, dénle dos Valium de 10 miligramos y agua!”, finaliza.

A nivel nacional, el Informe Rettig recogió dos mil 160 casos de hombres y 128 de mujeres, que fueron apresados y desaparecidos durante el periodo de la Dictadura Cívico Militar.

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