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Los Opinantes Viernes 07 de Junio de 2019 | Publicado a las 10:19 | Actualizado a las 10:19

Pequeñas grandes acciones

Publicado por: Paz de la Maza Villalobos
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Valdivia es una ciudad que, por sus características geográficas (que la hacen ser una de las más bellas del país), es compleja de panificar y “ordenar” desde el punto de vista del tránsito. Su forma, principalmente su zona centro, no tiene la típica estructura de tablero de ajedrez, donde existe la certeza que una calle […]

Fotografía de contexto | RioenLinea

Valdivia es una ciudad que, por sus características geográficas (que la hacen ser una de las más bellas del país), es compleja de panificar y “ordenar” desde el punto de vista del tránsito. Su forma, principalmente su zona centro, no tiene la típica estructura de tablero de ajedrez, donde existe la certeza que una calle tiene un sentido y la calle siguiente tiene el sentido contrario y donde la numeración va claramente de menor a mayor.

Valdivia tiene ríos, humedales, diagonales, circunvalaciones, zonas altas, zonas bajas y la numeración muchas veces no sigue un orden completamente lógico. A esto se suma que el parque automotriz se ha duplicado en poco tiempo y la infraestructura no ha crecido al mismo ritmo. Todo lo anterior, nos convierte en una ciudad con una movilidad muy frágil.

No obstante aquello, Valdivia tiene enormes ventajas para revertir esta situación.  Su tamaño mediano, el enorme potencial del río como ruta alternativa real, su belleza que nos invita a caminar, sus distancias cortas que pueden recorrerse en poco tiempo, por mencionar algunas.

Pero, ¿Qué pasa que no logramos consolidarnos como la mejor ciudad de Chile para vivir? ¿Qué nos falta? Y acá pueden existir múltiples respuestas. Me voy a permitir plantear algunas.

¿Necesitamos mejor transporte público?, Sí. ¿Hemos avanzado?, Sí. La flota de buses aumentó considerablemente en 5 años, la antigüedad promedio de los buses disminuyó 8 años en 4 años, se alcanzó cobertura en sectores donde antes no había, se mejoró la infraestructura y la tecnología asociada al mejoramiento del sistema en general, como pistas solo bus, fiscalización con cámaras, construcción de una Unidad Operativa de Control de Tránsito ad portas de comenzar su funcionamiento, por mencionar algunas.

¿Ha sido suficiente?, No. Y ahí las instituciones a cargo deben continuar la posta y asumir esa responsabilidad, mejorando los tiempos de ejecución de los proyectos y sorteando de la mejor forma posible el sistema burocrático de lo púbico (un arte).

¿Necesitamos mejor infraestructura?, Sí. Necesitamos mejores paraderos, mejor calidad de calles y veredas, más puentes, más ciclovías, más zonas calmas. ¿Hemos avanzado? Sí, pero me imagino que están pensando que no es suficiente. Y no, no lo es.

¿Necesitamos mejor convivencia vial? Sí. Y a este punto quería llegar.

¿Qué nos pasó que, poco a poco, nos volvimos individualistas e incluso indolentes a la hora de movernos por la ciudad? ¿En qué momento nos dejó de importar lo que sucede con el espacio del otro? ¿Qué nos hace pensar que estamos exentos de cumplir la normativa de tránsito? Ejemplos de aquello hay cientos y no tengo la intención de alargarme, sino de hacer una reflexión e invitar al cambio conductual, con pequeñas acciones cotidianas.

No está permitido estacionar sobre la vereda y punto. Simplemente, no se puede. No se puede estacionar en lugares debidamente demarcados como zonas de estacionamiento para personas con discapacidad. No está bien estacionar donde hay línea amarilla. O para qué decir lo feo que se ve cuando alguien estaciona ocupando dos lugares en supermercados o el mall. Y no hay argumento válido: “Es que voy y vuelvo”, “son sólo 5 minutos”, “voy a comprar y me voy”, nada de esto es justificación.

Y acá habrán algunos que estarán pensando: “¿y qué pasa con los conductores de micros y colectivos?” Los que conducen mal, también tienen todo mi rechazo y pienso que le hacen un flaco favor al gremio y a su propio negocio.  Esa es responsabilidad de cada representante legal de las empresas de buses y colectivos. Y por supuesto que esta invitación también va para ellos.

Pero podemos cambiar. Podemos esforzarnos por tener un comportamiento vial que esté a la altura de la ciudad más linda de Chile.

Si es peatón, cruce en la esquina, con verde, no se lance a la vida cuando vaya a cruzar un paso de cebra (mire de todas formas a lado y lado), no cruce a mitad de cuadra, de manera intempestiva.

Si es ciclista, vaya por la calle o ciclovías y no por la vereda, respete el espacio del peatón y respete el sentido del tránsito.

Si es automovilista, no estacione en cualquier… CUALQUIER… parte, recuerde que tener un lugar para estacionar no es un derecho, sino un privilegio. Respete el metro y medio de distancia con los ciclistas, la pista no es suya, es de todos.  Lleve a sus niños y niñas en el sistema de retención infantil que corresponda a su edad y peso. Use el cinturón de seguridad, salva vidas.

Si es usuario o usuaria del transporte público, tome la micro o el colectivo en el paradero que corresponde, no en cualquier parte.

Son pequeñas/grandes acciones que contribuirán enormemente a mejorar nuestra convivencia en el espacio público, que es de todos y, por ende, todos somos responsables de mantenerlo sano y robusto. Recuerde que nuestra movilidad es frágil.  Muy frágil.

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