Megarreforma y desarrollo regional: algunas reflexiones desde Los Ríos

Megarreforma y desarrollo regional: algunas reflexiones desde Los Ríos

Megarreforma y desarrollo regional: algunas reflexiones desde Los Ríos
Ministro Jorge Quiroz en Comisión de Hacienda | Ministerio de Hacienda
Megarreforma y desarrollo regional: algunas reflexiones desde Los Ríos
Ministro Jorge Quiroz en Comisión de Hacienda | Ministerio de Hacienda

Publicado por: Jorge Alvial Pantoja

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En los últimos meses se ha instalado con fuerza el debate sobre la denominada «mega reforma» destinada a impulsar la inversión y el crecimiento económico del país. Como ocurre habitualmente, las discusiones se han concentrado en sus aspectos normativos, regulatorios y políticos. Sin embargo, desde las regiones surge una pregunta relevante: ¿cuánto de nuestro desarrollo depende realmente de una reforma de esta naturaleza?

La respuesta no es simple, en una región como Los Ríos, donde históricamente la inversión privada ha sido menor que en otras zonas del país, resulta evidente que necesitamos atraer más proyectos, generar más actividad económica y crear más empleo, negar aquello sería desconocer una realidad que afecta directamente las oportunidades de miles de familias.

Pero también sería un error concluir que el desarrollo regional depende exclusivamente de la inversión privada o de la aprobación de una gran reforma nacional, la experiencia reciente de Los Ríos permite extraer algunas lecciones.

Durante los años 2024 y 2025, aplicando la legislación vigente y utilizando todas las herramientas institucionales disponibles, la región logró aprobar 24 proyectos en el Sistema de Evaluación Ambiental, representando una inversión cercana a los 800 millones de dólares.

No fue un proceso sencillo, varias de estas iniciativas generaron debates legítimos, observaciones ciudadanas y controversias en algunas comunidades, hubo diferencias de opinión, preocupaciones ambientales y tensiones propias de cualquier sociedad democrática que busca compatibilizar desarrollo económico con sostenibilidad.

Sin embargo, lejos de transformarse en un obstáculo insalvable, estas diferencias dieron paso al diálogo, a la participación y al perfeccionamiento de los proyectos. La institucionalidad funcionó, los distintos actores pudieron expresar sus posiciones y finalmente se adoptaron decisiones dentro del marco legal vigente.

La experiencia demuestra que no existe una contradicción inevitable entre crecimiento económico y desarrollo sostenible. Por el contrario, cuando existen reglas claras, instituciones que funcionan y disposición al diálogo, es perfectamente posible avanzar en ambos objetivos simultáneamente.

Aquello fue reconocido por diversos actores del mundo privado, que valoraron la capacidad de la región para generar certezas, coordinar servicios públicos y entregar respuestas oportunas dentro de los marcos legales, sin embargo, sería equivocado interpretar estos resultados como una señal de que todo depende de la coordinación público/privada. Los Ríos continúa enfrentando importantes brechas de infraestructura que requieren una fuerte presencia del Estado.

Grandes proyectos estructurantes para la competitividad regional permanecen pendientes o avanzan con lentitud,mejorar la conectividad regional, fortalecer la infraestructura portuaria, consolidar nuevas rutas estratégicas y desarrollar obras habilitantes siguen siendo desafíos indispensables para el futuro.

Por eso, cuando discutimos sobre desarrollo regional, la pregunta no debería ser si debemos optar por inversión pública o privada, la experiencia demuestra que ambas son necesarias y que ninguna puede reemplazar a la otra.

El desarrollo territorial es una construcción multifactorial, quizás por eso resulta razonable observar con atención y también con cierta incertidumbre los efectos que podrían tener las grandes reformas nacionales actualmente en discusión., porque más allá de los cambios normativos que puedan impulsarse, la experiencia reciente de Los Ríos demuestra que una parte importante de las respuestas ya existe: fortalecer las instituciones, generar confianza, promover el diálogo y construir acuerdos que permitan avanzar.

Los desafíos del desarrollo regional no se resolverán mediante una única reforma ni descansarán exclusivamente sobre un solo actor. La experiencia de nuestra región demuestra que el progreso se construye cuando el Estado, las empresas y la ciudadanía son capaces de trabajar sobre objetivos compartidos. El verdadero desafío consiste en construir las condiciones para que todos esos elementos puedan avanzar juntos en beneficio de las personas.

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