Lunes 06 de abril de 2026 |
Publicado a las
18:30 | Actualizado a las 18:30
Estudio USS: Niños de Los Ríos pierden tres años clave de intervención por demora en diagnóstico de autismo
Estudio USS: Niños de Los Ríos pierden tres años clave de intervención por demora en diagnóstico de autismo
Un estudio de la Universidad San Sebastián (USS) aplicado a 160 cuidadoras de la región reveló que el diagnóstico formal de autismo llega, en promedio, a los cinco años de edad, lo que representa un retraso crítico de casi tres años para iniciar intervenciones tempranas.
La investigación, denominada “Desentrañando los Misterios del Espectro Autista” y liderada por el académico Rubén Castillo, expuso además que el sistema educativo es el servicio peor evaluado por las familias debido a situaciones de acoso escolar y falta de apoyos, sumado a una alta carga económica donde los hogares deben destinar un quinto de su presupuesto mensual a costear medicamentos y tratamientos especializados.
Al respecto, el Dr. Rubén Castillo, académico de la USS Valdivia, explicó que este desfase de casi tres años representa la pérdida de un “tiempo crítico en el que una intervención temprana podría marcar una diferencia significativa en el desarrollo de los niños”, considerando que la evidencia científica sitúa los primeros signos de alerta cerca de los dos años de vida.
La investigación, financiada por SENADIS y apoyada por la Agrupación Amigos Autismo Valdivia, buscó sistematizar la realidad territorial para generar políticas públicas pertinentes.
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Educación: El eslabón más débil
El sistema educativo chileno fue el servicio peor calificado por las familias en el estudio, obteniendo solo 2,3 de 4 puntos posibles. Los datos revelan una realidad cruda donde 4 de cada 10 niños han sido víctimas de acoso escolar y al 39,5% se le ha impuesto una reducción de jornada unilateral por parte de los establecimientos.
Sobre esta brecha, Castillo enfatizó que la mala evaluación refleja “brechas estructurales en la capacidad de las escuelas para responder de manera inclusiva”, advirtiendo que la falta de apoyos adecuados “incrementa el riesgo de rezago escolar, deserción y menores oportunidades de acceso a educación superior” en el futuro.
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Salud nutricional y carga económica
La investigación también puso el foco en la salud física, determinando que el 60% de los niños, niñas y adolescentes (NNA) autistas presenta malnutrición por exceso y un 20,6% sufre desnutrición. Esta situación se ve agravada por trastornos de integración sensorial asociados a la alimentación en el 28% de los casos, lo que genera dietas altas en azúcares y bajas en fibra.
El académico mencionó que “esto aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas a largo plazo, como diabetes tipo 2 e hipertensión”, impactando significativamente la calidad de vida de los menores.
Finalmente, el estudio visibilizó la brecha de género en los cuidados, confirmando que en el 89,4% de los casos es la madre quien asume el rol principal, de las cuales solo la mitad posee un trabajo remunerado debido a las altas exigencias del acompañamiento.
Los resultados de este diagnóstico ya fueron presentados ante el Ministerio de Desarrollo Social y Familia con el fin de responder a la realidad territorial de Los Ríos. Según advierte la investigación, si no se corrigen las deficiencias en salud y educación, el retraso diagnóstico y la falta de apoyos inclusivos seguirán limitando la autonomía y las oportunidades de futuro para los niños y adolescentes autistas de la región.




