Jueves 20 de agosto de 2026 |
Publicado a las
08:21 | Actualizado a las 08:21
Cuando las Ciencias Sociales dejan de importar
Cuando las Ciencias Sociales dejan de importar
Hay decisiones que parecen administrativas, pero que en realidad revelan una determinada manera de entender el país. La reciente controversia generada por las nuevas prioridades del concurso Fondecyt, pertenece a esa categoría. Que las Ciencias Sociales hayan quedado fuera de las áreas prioritarias definidas para este concurso no es un asunto menor ni una simple discusión sobre distribución presupuestaria, es una señal respecto de qué conocimientos son considerados estratégicos y, por tanto, qué país queremos construir. Esta discusión no es nueva. La política científica de nuestro país arrastra problemáticas desde hace mucho tiempo. La discusión actual nos debiese servir para analizar con mayor profundidad el problema y no convertirlo en una disputa política coyuntural.
La explicación de las medidas señaladas más arriba parece sencilla y lógica: Los recursos son escasos y Chile debe concentrarlos en las áreas consideradas prioritarias entre las que podemos mencionar, inteligencia artificial, robótica, minería, ciberseguridad o tecnologías de alto impacto. Sin duda, nadie puede negar la importancia de esos campos. El problema radica en que, para fortalecerlos, se instala la idea de que otros conocimientos son prescindibles.
En la discusión que se ha instalado quizás ha faltado o no lo he leído una pregunta que acompañe a aquella que pregunta ¿qué tecnología queremos desarrollar?’ La segunda pregunta y quizás la más relevante debiese ser, ¿para qué y para quiénes queremos desarrollarla? Ello puesto que la inteligencia artificial puede transformar profundamente el mercado laboral, las relaciones humanas, la educación entre otros; la minería puede generar riqueza, pero también conflictos territoriales y ambientales; el envejecimiento de la población exigirá nuevas políticas públicas. ¿Qué área del conocimiento estudia esas consecuencias?, las Ciencias Sociales. Historia, geografía, sociología, antropología, ciencia política, economía, psicología, educación, no pueden estar fuera de los grandes desafíos del desarrollo de nuestro país, puesto que se encuentran en el punto medular de ellos.
El error consiste en confundir la utilidad con la rentabilidad puesto que no todo el desarrollo de conocimiento tiene un retorno económico rápido, medible o traducible en una patente. Hay investigaciones cuyo principal aporte consiste en comprender un fenómeno, explicar una transformación social, preservar una memoria, estudiar una institución, interpretar un conflicto o advertir sobre las consecuencias de una determinada decisión y ello también es parte del desarrollo.
Las Ciencias Sociales investigan, formulan preguntas, construyen hipótesis, recogen y analizan evidencia, trabajan con datos, desarrollan metodologías, contrastan resultados., publican.
Para el desarrollo de nuestro Chile actual, más que nunca necesitamos de las Ciencias Sociales puesto que estamos atravesando profundas transformaciones. Necesitamos comprender la crisis de confianza en las instituciones, los cambios demográficos, las nuevas formas de participación política, la migración, la desigualdad, la transformación del trabajo, los efectos de las redes sociales, la pérdida de vínculos comunitarios y las nuevas formas de construir identidad. Necesitamos historiadores para comprender que sociedad hemos construido, sociólogos para interpretar cómo estamos cambiando, antropólogos para entender nuestras culturas, economistas para analizar las estructuras que condicionan nuestras oportunidades, educadores para enfrentar los desafíos de una sociedad que cambia a una velocidad inédita, etc.
Chile necesita inteligencia artificial, ciencia aplicada, innovación, tecnología y productividad, pero también, necesita inteligencia social, capacidad para comprender al otro, interpretar los cambios, anticipar conflictos, proteger la memoria y fortalecer la democracia. Un país que deja de financiar el conocimiento que le permite entender su propia sociedad corre el riesgo de no saber comprender a quienes deberán utilizar aquella sofisticada tecnología y quizás lo más relevante, según lo expresado por George Santayana (1863-1953) «un pueblo sin memoria está condenado a repetir su historia».





