Jueves 12 de febrero de 2026 |
Publicado a las
13:06 | Actualizado a las 13:06
Turismo sin resguardos, una amenaza latente
Turismo sin resguardos, una amenaza latente
El turismo es, sin duda, una fuente de ingresos importante. Muchas ciudades viven de esta actividad y ello es una realidad mundial. La búsqueda de paisaje, de experiencias culturales o la simple necesidad de un cambio, movilizan durante el año a miles de personas. Sin embargo, cuando esa actividad carece de regulación efectiva y de una cultura de respeto, puede transformarse en un factor de deterioro ecológico, patrimonial y social.
En las últimas semanas hemos visto en las noticias imágenes preocupantes. Bañistas y motos de agua ingresando a sectores expresamente prohibidos por su fragilidad ambiental, vehículos transitando sobre áreas de alto valor arqueológico, destruyendo vestigios de nuestros antepasados. Cada uno de estos actos, muchas veces justificados como una imprudencia aislada, tiene efectos acumulativos que erosionan ecosistemas completos y dañan bienes patrimoniales que no son renovables.
Un humedal intervenido por tránsito vehicular pierde biodiversidad. Una duna alterada tarda años en recuperar su equilibrio. Un sitio arqueológico impactado por ruedas o excavaciones ilegales puede perder información invaluable para comprender nuestro pasado. El patrimonio natural y cultural no es un escenario decorativo para la fotografía de temporada, es parte de nuestra identidad y herencia común.
Pero el impacto no se limita al medioambiente. También afecta directamente la calidad de vida de los residentes. El aumento descontrolado del ruido, la congestión vehicular, la basura en espacios públicos y el uso irresponsable de playas y parques generan tensiones crecientes entre visitantes y comunidad local. Cuando el turismo se impone sin planificación, los habitantes dejan de sentirse dueños de su propio territorio.
El desafío no es frenar o eliminar el turismo, sino gestionarlo con responsabilidad. Se requiere fiscalización efectiva, señalética clara, sanciones proporcionales y campañas educativas que promuevan el respeto por los entornos visitados. Asimismo, es clave avanzar hacia modelos de turismo sostenible que integren a la comunidad y resguarden los ecosistemas y el patrimonio.
El desarrollo verdadero no puede construirse a costa de aquello que precisamente atrae a los visitantes. Sin resguardos adecuados, el turismo deja de ser una oportunidad y se convierte en una amenaza silenciosa. Cuidar el territorio es una tarea compartida de autoridades, empresarios, ciudadanos y turistas. Solo así podremos seguir recibiendo visitantes sin perder aquello que nos hace únicos.








