11 de marzo: un ritual democrático

11 de marzo: un ritual democrático

11 de marzo: un ritual democrático
Foto de contexto | Captura de pantalla
11 de marzo: un ritual democrático
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Publicado por: Lorena Liewald Dessy

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En la vida de las sociedades y en este caso en particular de las democracias, existen una serie de rituales. Elecciones, cuentas públicas, juramentos o promesas, etc. Son momentos cargados de simbolismo. No se trata solo de actos administrativos o ceremonias protocolares, sino de gestos que expresan la continuidad institucional de un país.

En Chile, uno de esos momentos ocurre un 11 de marzo cada cuatro años. Es el día en que según nuestra Constitución Política se realiza el cambio de mando presidencial. Otros días son anuales como, por ejemplo, la cuenta pública del presidente en ejercicio.

Lo que a los ojos de algunos pudiese corresponder sólo a una formalidad es en la realidad, un ritual que nos recuerda que el poder no pertenece a una persona, sino que a la ciudanía quien es la que lo delega cada cuatro años. La entrega de la banda presidencial no solo significa un traspaso de autoridad, sino que reafirma un principio básico de la democracia y se refiere a que el ejercicio de la autoridad es temporal, se encuentra sujeto a la legislación y ha sido entregado por la ciudadanía a través de una acto libre e informado.

La normalidad de un cambio de mando adquiere un valor que a veces pasa desapercibido y está vinculado a la alternancia política, ase de una democracia. Además de lo anteriormente señalado es que distintas visiones puedan gobernar y que ello no signifique una ruptura con lo anterior. Ello es precisamente una de las señales más claras de que las instituciones democráticas son sólidas. Cuando emergen los discursos refundacionales, generan debilitamiento no a las personas, sino a las instituciones.

Por eso, más allá de las simpatías o discrepancias que cada ciudadano pueda tener frente a un gobierno u otro, el cambio de mando es un momento que pertenece a todos. Es el recordatorio de que la democracia no se sostiene solo en nuestra Constitución y leyes, sino también en los momentos que la mantienen viva y que la fortalecen. El 11 de marzo es, en definitiva, uno de esos momentos.

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